En la Fundación Educativa Franciscanas Ana Mogas, el mes de octubre tiene un significado muy especial. Nos unimos a la familia franciscana para recordar a San Francisco de Asís (4 de octubre) y a María Ana Mogas (6 de octubre), fundadora de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor.
Ambos son dos grandes referentes de nuestra identidad franciscana que, más allá de la memoria histórica, siguen iluminando nuestro presente y nos invitan a vivir con sencillez, gratitud y compromiso.
San Francisco de Asís: un mensaje actual para el mundo de hoy
Francisco de Asís continúa siendo un testimonio vivo de fraternidad, cuidado de la creación y vida sencilla. Ocho siglos después, su ejemplo nos interpela con más fuerza que nunca: frente a las prisas, la indiferencia y el descuido de la naturaleza, nos recuerda la importancia de la paz, la contemplación y la alegría que nace de lo cotidiano.
Su espiritualidad no se queda en palabras, sino que se traduce en gestos concretos. En nuestras aulas, el espíritu de San Francisco se refleja en la educación para el respeto a todas las personas, en la responsabilidad con el medio ambiente y en la vivencia del “Paz y Bien” como estilo de vida que transforma lo pequeño de cada día.
María Ana Mogas: educar con corazón
También María Ana Mogas, nacida en Granollers en 1827, descubrió en la educación una auténtica herramienta de transformación. Su vida, marcada por la entrega y el servicio a los más vulnerables, la llevó a fundar una obra que unía la enseñanza académica con la transmisión de valores cristianos y franciscanos.
Beatificada en 1996, su figura sigue siendo hoy inspiración para nuestras escuelas, que continúan transmitiendo su carisma en la actualidad. Su propuesta educativa, adelantada a su tiempo, no consistía únicamente en enseñar materias, sino en formar personas comprometidas, fraternas y solidarias. Por eso, en los colegios de nuestra Fundación encontramos todavía su huella en una educación inclusiva y cercana, en la integración de valores en el día a día y en un acompañamiento personal que ayuda a cada alumno a crecer en plenitud.
Un carisma que sigue transformando
Celebrar a San Francisco y a María Ana Mogas no es solo un acto de recuerdo, sino una oportunidad para renovar nuestro compromiso con una educación franciscana actual, abierta y transformadora.
Su legado se hace presente cada vez que educamos para la paz y la justicia, cada vez que vivimos con gratitud y esperanza, y cada vez que sembramos fraternidad en nuestras comunidades.
Ambos nos enseñan que la verdadera alegría está en servir, amar y compartir. Que este mes de octubre sea una invitación a redescubrir su mensaje y a seguir construyendo escuelas donde cada persona pueda celebrar la vida y descubrir que el “Paz y Bien” es un camino siempre nuevo.
¡Feliz día de San Francisco y María Ana Mogas!







